La inclusión en Chile.

En Chile, se estima que el 12,9% de la población, sufre algún tipo de discapacidad. Es importante recalcar, el termino “estima”, ya que ningún censo, ha tenido la rigurosidad, para medir, exactamente, cuantas personas en situación de discapacidad existen, cual es el porcentaje de hombres y mujeres, donde viven, que hacen, que necesitan, o cuales son sus sueños.

En pocas palabras, datos necesarios, para poder implementar políticas públicas eficientes, para poder lograr que este segmento de la población, pueda, según sus características y motivaciones, poder emprender el camino de la inclusión.

Desde el año 2010, existe la ley 20422, sobre discapacidad, que intenta, proteger, e impulsar a este grupo, derribando brechas de acceso para la educación, el trabajo, el desplazamiento, u otras que, dificultan un normal desarrollo de las potencialidades.

Dicha ley, que mandata a servicios como el SENADIS, posee normas y herramientas interesantes, pero que a mi juicio, no son suficientes, y es en este punto, en el que me quiero centrar.

Las personas en situación de discapacidad, en Chile, como en el resto del mundo, son un grupo heterogéneo, donde co-habitan, hombres y mujeres, personas grandes, adultos y niños, personas autovalentes, y otras que necesitan asistencia, profesionales, técnicos, personas con enseñanza media completa, y otras sin estudios, emprendedores, trabajadores, y muchos, pero muchos, sin trabajo, personas solteras, casadas, separadas, e incluso, personas adultas que jamás, han tenido sexo, personas sociables, con muchos amigos, con pocos amigos, y otras, sin ningún amigo, personas con sueños, con ilusiones, y otras tantas, que han perdido toda esperanza en el presente, y el futuro.

Como es de entender, es difícil poder legislar, o gestionar políticas públicas que puedan abarcar de forma eficiente, todo el gran espectro de personalidades, carencias y necesidades, que se encuentran en el casi dos millones, doscientas mil personas (2200000), que se estiman, viven en nuestro país.

Pero de este desafío, debe nacer la primera pregunta a nuestra sociedad… ¿Que hacemos con la discapacidad?

De esta respuesta, que no se quien la dará, si un presidente de turno, los senadores y diputados, la clase política, los empresarios, las fundaciones, un plebiscito, los familiares, o las mismas personas en situación de discapacidad, o, todos juntos, deben sentar las bases de nuestro futuro.

Alternativas existen, ser un país asistencialista, ser un país protector, ser un país colaborador, ser un país promotor, ser un país de oportunidades, ser un país que niegue el problema, ser un país que los esconda, ser un país que los utilice, ser un país solidario, caritativo, o ser un país que los vea como iguales, como personas de derecho, en fin… alternativas sobran, pero hay que definirse por algo.

Mi respuesta sobre el tema, es que las personas en situación de discapacidad, son personas que tienen los mismos derechos y deberes que cualquier chileno, pero que por distintas razones, requieren de adaptaciones para cumplir sus objetivos.

En otras palabras, Chile debe ser un país de oportunidades para todos y todas, pero que para este grupo en particular, el estado debe garantizar el derribo de las barreras, y el promover el diseño universal para el futuro.

En la actualidad, el estado de Chile, a través de ciertos organismos, dicta leyes como la 20422, o invierte recursos en financiar proyectos que impulsan la inclusión, y derribe las barreras que construyen las brechas que impiden el desarrollo de las personas en situación de discapacidad.

Creo que esta forma, es una buena forma, pero que carece de un norte, norte que pretendo reflejar por medio de un ejemplo.

En algún lugar de Chile, hoy nace un bebe, y la primera noticia que reciben sus padres, es que ese hijo, o, hija, es especial, pero no es especial como lo es un hijo, o, hija para todos sus padres, es especial de una forma especial, porque es distinto al resto, porque alguna capacidad, ahora es diferente, y que viene a este mundo, un mundo que no está hecho para el, a ganarse su espacio, y el amor de quienes lo rodean.

Este es el punto de partida, y lo único que puedo asegurar, es que ninguna familia se pone feliz con una noticia así.

Pueden haber muchas reacciones, frustración, rabia, dolor, culpa, negación, vergüenza, desilusión, miedo, pánico, una de ellas, o todas juntas, pero no conozco aún, una familia que diga… “pero que felicidad, se ha cumplido el sueño de mi vida, tener un hijo, o, hija con discapacidad”.

Debo aclarar, que me estoy refiriendo solo a la primera reacción, se que luego, con los días, y sobretodo, con los años, todos los padres, cual mas, cual menos, miran a sus hijos de aquella forma especial del comienzo, porque realmente son especiales, y ahora si, especiales como ellos soñaban.

Pero hay que volver al ejemplo, en esas primeras horas, es donde, necesariamente, se debe de realizar nuestro diagnóstico, para enfrentar como país, el tema de manera seria.

¿Por qué los padres reaccionan así?

De esta respuesta, depende el futuro de casi 2200000 chilenos, y lo mejor, es hacer una tormenta de ideas:

– Porque este mundo no está hecho para ellos.
– Porque no saben si podrán estudiar, o como lo van a hacer.
– Porque no saben si alguien les dará trabajo.
-Porque no saben si algún día podrán tener una pareja, alguien que se atreva a enamorarse de un discapacitado.
– Porque no saben si tendrán amigos.
– Porque no saben si la cara de lástima de la gente, algún día se acabará.
– Porque no saben si ellos como padres, serán capaces de criar a un niño así.
– Porque no saben cual es el techo de su hijo.
– Porque no saben como tratarlo.
Porque no saben si los otros niños, se burlarán de el.
– Porque no saben nada con respecto a su discapacidad, si se puede mejorar, si puede avanzar, donde ir, o con quien hablar.
– Porque no saben, que hicieron mal.
– Porque no saben si en Chile, existen avances para que su hijo o hija, tenga una vida lo mas normal posible.

No tengo la respuesta, no se si sea una de las anteriores, muchas, o todas ellas, o lo peor, alguna otra que no se me ocurrió. Pero creo, que es la suma de todas las anteriores.

Estas opciones, abarcan todos los aspectos para un buen diagnóstico, pero a mi juicio, falta algo que es fundamental.

El gran problema del ejemplo, es que esos padres, no tienen en su mente, ningún referente de éxito, sobre la nueva situación de su hijo, o, hija.

No me refiero a casos de éxito, en relación a encontrar mejoras sobre la discapacidad, es decir, avances tecnológicos que por medio de una operación o lo que sea, puedan hacer que ese hijo, o, hija, ya no sea mas discapacitado.

Me refiero a casos de éxito, a encontrar en la sociedad, una o mas personas, que posean la discapacidad de mi hijo, o, hija, y que sean personas felices.

Para esto, un ejercicio sencillo… piense en Chile, si usted conoce a un presidente, senador, diputado, ministro, sub secretario, alcalde, concejal, empresario, animador de televisión, cantante, actor, rector de una universidad, colegio, profesor, en fin… cualquier profesión u oficio, donde pueda decir… “si esa persona, que tiene la misma discapacidad de mi hijo, o, hija, pudo… mi bebe también podrá”.

Si el caso viene con el tiempo, es decir, una persona “normal”, que por un accidente, adquiere una discapacidad, la cosa no es muy distinta, ya que desde su nueva vida, aparte de encontrarse con un mundo muy distinto, ajeno, extraño, donde las actividades que realizaba hasta hace unas horas, ya le son imposible, comienza un camino autodidacta, donde el enfrentar desafíos, se hace una cruzada personal.

Este creo, es el punto de partida. El punto donde todas las personas en situación de discapacidad, y sus familias, topan, ya que no encuentran un norte que seguir.

s este también, la principal diferencia entre niños, y niñas, con, y sin discapacidad.

Mientras los niños y niñas, sin discapacidad, sueñan ser como los futbolistas, o tenistas de moda, un gran empresario tecnológico, o un joven político, un profesor, un bombero, un policía, un doctor, un arquitecto, en fin… cualquier modelo que esté a su alrededor, un niño, o niña en situación de discapacidad, y sus familias, no encuentran a nadie, por lo menos fácilmente, no porque no sueñen ser, como los otros niños, sino porque no saben si lo podrán hacer..

Ahora bien, personalmente estoy seguro que esos casos, aunque no sean muchos, existen en Chile, y nuestra primera misión es visibilizarlos.

Luego, comenzar poco a poco, a construir nuevos referentes, no solo para esas personas o sus familias, sino también, para el resto de la sociedad, ya que esta, necesita de aquellos referentes para confiar y atreverse a dar nuevas oportunidades.

Este es el primer paso, referentes que sirvan de ejemplo, y luego, que todos nuestros recursos y leyes, apoyen ese camino.

Lo segundo, es que nuestras leyes, no solo sugieran modificaciones, sino también, las apoyen o castiguen con fuerza.

Si como país, queremos impulsar el trabajo en las personas en situación de discapacidad (que en la actualidad, solo el 10% tiene un trabajo), que las empresas o instituciones que se atrevan, puedan tener beneficios tributarios por eso.

En cambio, y para seguir en el mismo tono, si se dicta una ley de apoyo al trabajo, donde se establezca una cuota de trabajadores, que tenga alguna discapacidad, si una empresa no la cumple, que tenga un castigo por ello.

En el caso de la educación, existen leyes y normativas que apoyan la inclusión, en los establecimientos educacionales, existe una cuota de siete (7) alumnos o alumnas que pertenecen al programa de integración escolar (PIE), y de aquellos, dos (2) alumnos o alumnas, pueden tener una discapacidad.

Para estos alumnos o alumnas PIE, se les otorga una subvención mayor que al resto, pero el problema está, en que no todos los establecimientos educacionales, cumplen con esa cuota mínima, muchas veces porque los mismos padres de niños en situación de discapacidad, por distintas razones, no los inscriben, pero lamentablemente, en una gran mayoría, porque los directores y directoras, no los quieren recibir, y si bien, la ley los obliga, ponen tantas trabas, que los padres terminan por desistir.

Por otra parte, si un establecimiento educacional, determina tener entre sus aulas, a mas niños o niñas, con discapacidad, al interior de sus cursos, sobrepasando la cuota, estos alumnos, no reciben una subvención como los del PIE, acabando con el incentivo para ingresarlos.

La ley norma también a la educación para la inclusión, pero no hay incentivos o castigos sobre el tema.

Personalmente creo mas en los incentivos que en los castigos, pero hay que ponerse en todos los casos.

Estos dos ejemplos son solo el comienzo, pero existe un marco mayor, que engloba y fomenta todo lo anterior, y es fundamental para el tema de la inclusión, que es el diseño universal.

Este concepto, que no es otra cosa que, entender que todo lo que se haga, productos, servicios, edificios, calles, cines, televisión, radio, medios de prensa, colegios, universidades, empresas, puestos de trabajo, lugares para divertirse, etc… pueden, y deben ser pensados para que todos y todas, los puedan disfrutar.

Es que la inclusión, es un concepto que les sirve a todos, no solo a las personas en situación de discapacidad.

Si se hacen bien las calles, por poner un caso, no solo se benefician los discapacitados, también lo hacen las personas mayores, los padres y sus coches de bebes, las personas que van con maletas, los que por alguna circunstancia, se han fracturado un pie, las personas que van con taco alto, en fin… todo el mundo.

La cosa es muy simple, sobre el diseño universal, sus principales beneficiarios son las personas en situación de discapacidad, pero también, los adultos mayores, aquellas personas que por el deterioro de sus capacidades, ven menos, escuchan menos, se mueven menos, o pierden ciertas facultades, que no los diagnostican como discapacitados, pero que las adaptaciones, les pueden servir para mejorar su calidad de vida.

La discapacidad no es un tema puntual, primero, porque nadie está libre de esto, y segundo, porque todos, al corto, o largo plazo, deberemos utilizar adaptaciones para tener una vida mejor.

Este es el tema marco, hacer un mundo, un país, una región, una comuna, una ciudad, un barrio, una calle, para todos y todas, así, y solo así, pensando en esto desde el diseño, las cosas irán mejor.

Mi tema es la inclusión, no porque crea en la bondad, o la caridad, o la solidaridad, por el contrario, creo en la inclusión, sobre todo en la de las personas en situación de discapacidad, porque creo que si se invierte en esto, primero, todos serán beneficiados, y segundo, y lo mas importante, es que creo que en este grupo de la población, también hay talento.

Creo que hay talento, y que bien guiado, ese talento puede ser beneficioso para todo Chile, creo que hay que dar una oportunidad, porque es estratégico, porque es interesante, porque vale la pena.

Este es año de elecciones, un año de muchas promesas, pero por primera vez, quiero escuchar a alguien que hable sobre este tema, pero de manera seria, no como una palabra dentro de un discurso, sino con la fuerza para plantear un nuevo desafío para Chile.

El desafío de reconocernos, y aceptarnos como personas diversas, y que en esa diversidad, no solo cabemos todos, sino aún mas, todos, y todas podemos aportar, para hacer de este país, de nuestro país, un lugar mejor para vivir.

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