Personas autistas que han cambiado el mundo.

Mira a tu lado, y verás que todos y todas somos distintos. Todos tenemos nuestras características, detalles que nos diferencian del otro, y nos hacen únicos.

Esos detalles a aveces, nos juegan a favor, y otras, en contra. Es que nos conocemos, el ser humano se guía por las apariencias, y eso nos encanta.

Por eso nos cuidamos como nos cuidamos, por eso todas las mañanas, nos bañamos, nos peinamos, nos lavamos los dientes, nos vestimos, todas las mañanas lo mismo, y en el día… sabemos que somos parte de un todo, que somos nuestra marca, nuestros detalles, y por eso el resto nos evalúa.

Pero muchas de nuestras condiciones van por dentro, son procesos que nadie conoce, y que nos hacen comportarnos de una forma determinada.

Cuantas veces no has ido por el supermercado, y has visto a un niño haciendo una pataleta de aquellas, una de esas pataletas que hacen que todo el mundo se agolpe, que todos rodeen la escena y miren a los padres de ese niño o niña con cara de… pero que niño mas mal enseñado, en que estás pensando que no domesticas a ese monstruo, pero que clase de padre o madre debes ser.

Para los que son padres y madres, y han estado en una situación similar, lo único que uno piensa es… trágame tierra… porque uno se siente observado, uno se siente cuestionado, uno se siente evaluado por los otros… y te viene la rabia, te vienen las ganas de gritarle a toda esa gente… ¡acaso nunca han visto una pataleta!

En fin, eso pasa a diario, y la gente que ve esa escena, no contenta con eso, toma su celular y escribe un whatsapp… no sabes la escénita que vi hoy en el super, un cabro chico mañoso con una pataleta de aquellas, y obvio… la madre o el padre, que no hacía casi nada, solo lo trataba de calmar, yo que el o ella, de un puro charchazo le quito todo lo mal criado.

Todos hemos sido parte de eso, pero ahora quiero fijarme en el otro lado, pero no cualquier lado…

A veces, ese niño o niña, puede tener una condición que justifique esas pataletas, y no me refiero a una mala crianza. El autismo, es una condición tan particular, tan especial, tan misteriosa, tan oculta, que muchas veces se expresa en nuestros niños y niñas, como aparentes pataletas, y los padres y madres de esos niños y niñas, lo saben, y saben de que hablo, y esa escena del supermercado la conocen perfectamente.

Pero hoy no quiero detenerme en lo obvio, en la injusticia del prejuicio, en lo fácil que todos rotulamos en la apariencia, en lo injusto de aquellas miradas de la gente del supermercado, porque eso lo sabemos, pero también sabemos que si esa gente supiera que ese niño o niña de la pataleta, es autista, cambiarían la mirada hostil, por la de pena, pena por el niño o niña, pena por sus padres, pena por todo, y cambiarían el mensaje del whatsapp, por uno que dijera… no sabes lo que pasó hoy en el super, un niño autista el pobrecito, le dio una crisis, su pobre madre o padre no sabía que hacer, me muero tener un hijo así.

Así es, esa sería la frase, me muero tener un hijo así…

Hoy les quiero presentar a Alan Turing, el padre de la computación en el mundo. Un hombre que para la segunda guerra mundial, inventó un aparato para descifrar una máquina alemana, y gracias a esa máquina, se terminó la segunda guerra mundial.

Turing era un genio, un hombre que cambió el mundo, pero a su vez, era un hombre extraño, con reacciones impredecibles, mal genio, sin amigos, obsesivo, políticamente incorrecto, sin sentido del humor, impertinente y llevado a sus ideas.

Un hombre que cuando niño, hacía mas de una pataleta en el super mercado, un niño que enfrentó a sus padres a la evaluación pública, dejándolos siempre mal parados.

Efectivamente, un niño, y luego un hombre autista.

Las cosas de la vida, y pensar que el celular donde primero la gente escribe lo mal criado de un niño, y luego, la pena que da ese mismo niño, fue un invento de un niño como el.

Así es el autismo, rabioso, impredecible, misterioso, enigmático, traicionero, pero a la vez… repleto de historias, de desafíos, de oportunidades, de genialidades, de inteligencia, de diversidad.

Las pataletas en los supermercados jamás se van a acabar, pero la próxima vez que nos toque, por lo menos, por mi parte, antes de que afloren mis prejuicios y piense que estoy frente al mismo demonio, o tal vez, que aflore mi pena, y piense que estoy frente a un pobrecito, tomaré mi celular y pensare que tal vez, ese niño o niña, pueda inventar algo que me cambiará la vida en el futuro.

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